Del Carnet B al A2: Cuánto Cuesta, las Pruebas y el Infierno del Circuito

Del Carnet B al A2: Cuánto Cuesta, las Pruebas y el Infierno del Circuito


Todos pasamos por esto. Te compraste tu 125cc hace un año o dos. Al principio te parecía un misil, ibas acojonado y te sobraba moto por todas partes. Pero el ser humano se acostumbra a todo muy rápido.

Un día te metes en la autovía para ir a un pueblo cercano, viene un repecho cuesta arriba, tienes el viento en contra y retuerces el puño del acelerador a muerte. Miras el marcador y ves que la moto no pasa de 95 km/h. Por el retrovisor ves cómo un camión de 40 toneladas, enorme e implacable, te empieza a hacer luces para adelantarte. Te sientes vulnerable, pequeño y vendido.

En ese exacto milisegundo, dentro de tu casco, tomas la decisión: “Se acabó. Me saco el carnet A2”.

Llegas a casa, abres internet y ves un montón de autoescuelas anunciando ofertas mágicas de “Carnet A2 por 50 euros”. Te ríes, sabes que es mentira, pero no tienes ni idea de a qué te vas a enfrentar realmente. Como ya vienes curtido del asfalto urbano con tu 125cc, te crees que esto va a ser un paseo.

Siento bajarte de la nube. Sacarse el carnet A2 en España es una de las carreras de obstáculos burocráticas y psicológicas más duras de la DGT. Te van a exprimir la cartera y te van a poner a prueba. Saca papel y boli, porque te voy a destripar exactamente en qué consiste la broma y cómo tienes que prepararte mentalmente.

1. La Burocracia: Lo que te convalidan y lo que no

Si vienes de conducir tu 125cc con el carnet de coche (el Carnet B con más de 3 años de antigüedad), tienes una pequeñísima ventaja en el papeleo inicial: te libras del examen Teórico Común. No vas a tener que volver a estudiar las señales de tráfico básicas ni las prioridades de paso de los coches. Ese ya lo tienes de por vida.

Pero la DGT no te iba a dejar marchar tan fácil. Te toca enfrentarte al Teórico Específico de Moto. Es un examen tipo test de 20 preguntas donde solo puedes tener 2 fallos. Parece fácil, pero está plagado de preguntas trampa absurdas. Te van a preguntar cosas que jamás vas a usar en la vida real, como cuál es el peso máximo remolcable si le pones un sidecar a la moto, o a qué distancia tiene que estar la luz de gálibo de un remolque de motocicleta en una carretera interurbana. Tendrás que hacerte unos cuantos test en el móvil en tus ratos libres para no caer en las preguntas “cazabobos”.

2. El Monstruo Final: El Examen de Circuito Cerrado (Pista)

Aquí es donde caen las lágrimas, donde se pierde el dinero y donde la autoescuela hace su agosto. El examen de pista es una auténtica tortura psicológica. No evalúa si sabes circular, evalúa si eres capaz de dominar una moto de 190 kilos (normalmente te examinan con una Kawasaki Z400 o una Honda CB500) haciendo equilibrios de circo.

Consta de dos circuitos que tienes que hacer el mismo día, uno detrás de otro:

El Circuito Lento (El terror de las Planchas)

Arrancas la moto y el examinador de la DGT te mira con una carpeta en la mano. Tienes que salir y pasar las dos ruedas de la moto por medio de dos chapas metálicas paralelas en el suelo que miden unos seis metros de largo y están separadas por un palmo. Las famosas “planchas”. Si tocas la chapa de metal con la rueda, estás suspenso y te vas a casa. Si pones un pie en el suelo, estás suspenso.

  • El problema del novato de 125cc: Como estás acostumbrado a tu pequeña 125cc que pesa 130 kilos, intentarás pasar las planchas girando el manillar para corregir el equilibrio. Si haces eso con una moto de autoescuela de casi 200 kilos a 5 km/h, te vas al suelo.
  • El truco de oro: El secreto de las planchas es la mirada y el gas. No mires a la rueda delantera, mira al horizonte, al final de la pista. Revoluciona el motor, deja el embrague a medio soltar (en el punto de fricción) y mantén la moto tensa pisando un poco el freno trasero. Entra con inercia, no entres a dos por hora o la gravedad te tirará de lado.

Después de las planchas, tienes que hacer un zigzag entre cinco jalones (palos amarillos) a baja velocidad sin tocarlos, y finalmente acelerar meter segunda marcha y frenar dentro de un cuadrado dibujado en el suelo.

El Circuito Rápido (La carrera contra el cronómetro)

Si sobrevives al circuito lento sin poner el pie, el examinador te da el visto bueno para la segunda parte. Tienes exactamente 25 segundos para completarlo. Si haces 25,1 segundos, te suspenden.

Tienes que salir a fondo, meter segunda marcha, hacer un zigzag rápido entre conos, dar una vuelta de 180 grados (el famoso cambio de sentido), volver a acelerar a fondo, hacer una maniobra de esquiva de un obstáculo a 50 km/h y hacer una frenada de emergencia sin salirte de unas líneas.

  • Dónde se pierde el tiempo: La gente suspende porque frena muchísimo en el giro de 180 grados por miedo a inclinar la moto pesada de la autoescuela. Tienes que usar el “contramanillar” del que hablamos en el artículo de curvas. Empuja el manillar, tumba la moto sin miedo y abre el gas en cuanto veas la salida de la curva. Si dudas ahí, el cronómetro te comerá vivo.

3. El Examen de Circulación (Calle abierto)

Si apruebas el circuito cerrado, el 80% del carnet A2 ya es tuyo. El examen de calle, para ti que ya llevas uno o dos años peleando con el tráfico urbano en tu 125cc, va a ser un paseo.

Te pondrán un chaleco reflectante con una “L” gigante, te pondrán un pinganillo sudado en la oreja y el profesor y el examinador irán en un coche detrás de ti dándote instrucciones (“En la próxima rotonda, tome la tercera salida”).

  • La trampa mortal del STOP: En la calle, la DGT es implacable con los STOP. En tu vida diaria, si llegas a un Stop y ves que no viene nadie, haces un “ceda el paso disimulado”, frenas casi a cero y sigues. Si haces eso en el examen, estás suspenso al instante. Cuando llegues a la línea blanca del STOP, tienes que detener la moto por completo, poner los dos pies en el suelo, contar hasta tres mentalmente, y luego salir.
  • Los pasos de peatones: Si ves a una persona a tres metros del paso de cebra mirando el móvil sin intención de cruzar, tú te paras igual. Exagera los movimientos de cabeza al mirar por los retrovisores para que el examinador vea desde el coche de atrás que estás comprobando los ángulos muertos.

4. La dolorosa realidad: ¿Cuánto cuesta la broma?

Olvida los carteles luminosos de 50 euros. Sacarse el carnet A2, si apruebas absolutamente todo a la primera y no suspendes ningún examen (lo cual es raro por los nervios del circuito), tiene un coste estructural ineludible. Vamos a desglosar los sablazos:

  • Matrícula y gestión de la autoescuela: Unos 150 - 200 euros.
  • Tasas de Tráfico (DGT): 94 euros (tasa fija estatal).
  • Certificado Médico (Psicotécnico): Unos 40 - 50 euros.
  • Clases de Pista Cerrada: Suelen costar unos 35 euros cada media hora. Vas a necesitar un mínimo de 4 o 5 clases para pillarle el truco al peso de la moto y al embrague. Ponle unos 175 euros.
  • Clases de Circulación (Calle): Suelen costar unos 45 euros por 45 minutos. Con tu experiencia en 125cc, con 2 o 3 clases para quitarte vicios sobrará. Ponle unos 135 euros.
  • Derecho a examen (Cada vez que vas a uno de los tres exámenes, la autoescuela te cobra por llevar la moto): Unos 50 euros por examen. Son tres exámenes (Teórico, Pista, Calle). Total: 150 euros.

La Factura Total: Haciéndolo perfecto a la primera, el carnet A2 te va a costar entre 650 y 800 euros.

Si los nervios te traicionan en las planchas de hierro y suspendes la pista (es lo más normal del mundo), tendrás que pagar renovación de papeles, más tasas y más clases sueltas, pudiendo llegar la broma a los 1.000 euros sin despeinarse.

¿Merece la pena el sufrimiento?

Absolutamente sí. Pasar de los 15 caballos de tu 125cc a los 47 caballos (35 kW) de una moto A2 es un cambio de paradigma brutal. Descubrirás lo que es tener potencia de sobra para adelantar camiones en la autovía con seguridad, frenos que muerden el asfalto de verdad y suspensiones que no rebotan en los baches. Guarda tu 125cc para ir al trabajo mientras te sacas el carnet, ahorra dinero mes a mes, y cuando tengas el plástico rosa en la mano, vete al concesionario a buscar a tu nueva bestia mayor. El mundo de las dos ruedas empieza de verdad con el A2.